4 de agosto de 2009

Doe Run y los problemas del sindicalismo minero

El problema de La Oroya es bastante amplio. No es posible abordar todas sus partes y actores. Solamente queremos apuntar algunas impresiones básicas. En La Oroya el conflicto central es el del medio ambiente. La planta metalúrgica -como la mayoría de plantas similares en el mundo- es un foco de contaminación de niveles descomunales. Hay diversos estudios sobre este tema:

En resumen, la disputa actual es la siguiente: la empresa Doe Run Perú, propiedad del
multimillonario Ira Rennert tiene deudas, principalmente al Grupo minero Buenaventura, pero también al propio dueño, que mediante otras empresas se presta a si mismo. Con la caida de los precios de los metales el último, sus deudas se incrementaron. En octubre, por otro lado, se vence un plazo -bastante extendido- del PAMA (Programa de Adecuación y Manejo Ambiental) que la empresa esta comprometida a implementar.







Una contaminación que no cesa.
La Oroya. Foto tomada de aquí







El juego de la empresa es bastante claro, ha tratado de condicionar un desembolso a una prórroga de dicho PAMA. Ante el fracaso de este intento, pues se ha declarado en insolvencia. Aqui esta muy bien explicado.

Entonces, tenemos varios actores: la empresa, los grupos ambientalistas, el estado, otras empresas mineras (Buenaventura principalmente) y los trabajadores de la empresa. En Doe Run hay tres sindicatos. El sindicalismo minero ha sido en las dos últimas décadas seriamente golpeado y ha sufrido cambios importantes. Ya no son los tiempos "históricos" de Saúl Cantoral, aunque su recuerdo vive entre los más viejos.

La flexibilización laboral permitió el ingreso de nuevos trabajadores en regímenes de intermediación y tercerización, desplazando a los que estaban con contratos a plazo indeterminado (estables). Al principios del año dos mil, la relación entre estables y contratado era aproximadamente de uno por cinco. Esto afectó la fortaleza del sindicalismo minero. Dos problemas eran centrales:

a.- La presencia creciente de contratados no sindicalizados
b.- Los problemas medioambientales con las comunidades vecinas

A mediados de la presente década, luego de numerosos desencuentros, la Federación Minera logra articular una estrategia de sindicalización para los contratados que ha resultado exitosa. Actualmente hay cerca de una veintena de sindicatos de contratados afiliados a la federación y con procesos de negociación colectiva. La tendencia señala que en breve, serán el sector mayoritario dentro de la propia federación minera.

En el tema del medio ambiente los avances son menores. Si bien, en términos generales, se ha pasado de un rechazo frontal a las ONGs ambientalistas y a organizaciones como CONACAMI, a un diálogo fluído y tolerante desde la federación, en las bases la cosa no es tan clara.

Aún hay muchas desconfianzas y temores frente al discurso medioambientalista. probablemente, algunas ONGs han tenido estrategias simplistas frente a la minería, y a la vez, los sindicatos no han estado dispuestos a considerar estos temas.

Por otro lado, algo que nunca se dice pero se menciona a sotto voce, es el tema de la corrupción. la hipótesis es que las empresas mineras pueden utilizar a los sindicatos mineros para enfrentarlos con las ONGs ambientalistas. Se hablaba de pagos a dirigentes, de viajes con viáticos y avisos en el periódico pagados por las empresas. Obviamente en estos temas, es muy difícil establecer responsabilidades claras. Más aún cuando, tampoco hay mucho interés en el medio sindical por hacer las investigaciones correspondientes. Es una lástima. Los corruptos deben ser denunciados, ubicados, investigados y sancionados acorde las normas sindicales.

El domingo pasado, los tres sindicatos mineros de Doe Run han publicado en la República y La Primera un aviso pagado. Como puede leerse apoyan la estrategia de la empresa, denuncian a los defensores del medio ambiente y exigen la prórroga de los compromisos establecidos por la empresa en el PAMA. ¿Por qué esta posición tan pro empresarial? No lo sabemos. La empresa Doe Run debe sentirse muy contenta con este apoyo en clave radical.

Una posición de clase defiende el derecho al empleo, pero también a la salud pública. No ve en las comunidades campesinas a un enemigo sino a un aliado e incorpora los temas de medio ambiente a la problemática del trabajo. Es posible desarrollar un sindicalismo que no termine repitiendo los objetivos e intereses de las empresas, sino que con autonomía defienda a los trabajadores y sus familias.

El aliado natural del sindicato es la comunidad, no la empresa. Solamente, cuando entendamos esto y saquemos las conclusiones practicas de eso, podremos construir una estrategia sindical más exitosa en el sector.