13 de julio de 2009

Dra. Manuela García: Ministra de Trabajo y Promoción del Empleo

Me recupero de una enfermedad que me ha mantenido lejos del ordenador, del trabajo, de todo. Mirando las noticias y escuchando a los compañeros veo que a veces tomar distancias no es tan malo.

Como se esperaba ha salido el ministro de trabajo Villasante. Y ha ingresado quien se desempeñaba como Directora de Relaciones Colectivas de Trabajo, la Dra. Manuela García. Por la función que desempeña es muy conocida en los medios sindicales. Es una funcionaria polémica con un estilo que oscila entre lo campechano y el autoritarismo. Ha desarrollado una carrera en el ministerio sirviendo a las diferentes administraciones de turno desde hace muchos años.

Algunos compañeros creen que esta designación es un avance. No me parece. La gestión de Manuela García en Relaciones Colectivas ha sido gris y monocorde. Se ampara en las ambiguedades y limitaciones de la ley para realizar una labor lenta, sin resultados, puramente ritual.

¿Qué significa esto? Pues, que como muchos estudiosos del derecho saben, una cosa es la ley y otra el espíritu de la ley. Frente a un conflicto en ciernes o un abuso flagrante, no basta con cumplir con gestos simbólicos, se requiere de una voluntad decidida desde el estado, para reponer el respeto a la ley y las relaciones laborales.

Mediante la figura del "extraproceso" que ha sido el mecanismo privilegiado por la citada funcionaria, los sindicatos hemos tratado de encontrar soluciones a los problemas que enfrentamos. En una mesa, las partes se reunen para discutir. Pero los empresarios ya saben que estas conversaciones no tienen ningún valor y que los funcionarios no estan muy interesados en cumplir la ley. Basta con asistir y decir no a todo. Los resultados son escasos cuando no inútiles.

La solicitud del plazo de huelga presentado por el sindicato de Nestlé el año pasado, tuvo que hacerse tres veces; pues las dos primeras fue rechazado por detalles administrativos. Probablemente sea una forma de racionalidad burocrática, la de entorpecer el libre ejercicio de derechos ciudadanos, para justificar su propia existencia.

¿Podrá Manuela García hacer algo diferente desde la cabeza del ministerio? Lo dudo seriamente. Para lograrlo debería tener voz propia frente al ejecutivo y toda burocracia por definición en nuestro país, es el eco del gobierno al que sirve.

La agenda laboral es amplia y requiere de urgente atención. El tema de Doe Run, los despidos disfrazados de no renovación de contratos, los regímenes laborales especiales, las inspecciones laborales, la libertad sindical, la lentitud de los procesos: registrar un sindicato demora aproximadamente un mes, cuando por ley, el registro es puramente administrativo.

Pero al gobierno y su burocracia no le interesa resolver estos problemas. Tendremos más reuniones de "extraprocesos", más diálogo, fotos, sonrisas, pero resultados, ninguno.