19 de noviembre de 2008

La izquierda triunfa en la PUCP

Uno escucha historias, uno cuenta historias. Tengo la manía de contarlas cada vez que puedo. A mis hijos les he contado muchas historias. Desde pequeños. Las que escucho de otros, las que leo, las que vivo. Historias del sindicato, de izquierda, solidaridad, contradicciones, victorias y derrotas. Lo han soportado con buen ánimo a lo largo del tiempo. Mi hijo mayor, cuando tenia siete años me dijo después de una de esas historias "Papá, si sigues contandome cosas asi, voy a terminar como Robin Hood, robándole a los ricos para dárselo a los pobres". Fue la primera vez que me quede embobado mirando a mi hijo.





La fotografía capturada por César Lucas. El niño del puño en alto, pertenece a una manifestación durante la Transición, realizada en España el 23 de junio de 1976. Otra historia.







Hace unas semanas, en Estudios Generales Letras de la PUCP, se celebraron las elecciones al Centro Federado de Letras, ganando el Frente de Izquierda Universitaria. Mi hijo es parte de la lista ganadora y por tanto miembro de la proxima Mesa Directiva de dicho Centro Federado.

Despúes de muchos años, la izquierda vuelve a la PUCP. No es la misma izquierda de mi época, y talvez sea mejor así. Es izquierda y eso basta. Un grupo de jóvenes que tiene el privilegio de acceder a una educación más completa y con mejores condiciones que la inmensa mayoria de jóvenes de nuestro país, tratan de encontrar una manera de ser de izquierdas. Tarea dificil. Más fácil es el camino complaciente de la indiferencia, la desidia, o el éxito individual. Más fácil es cerrar los ojos y seguir pensando que el mundo es el Fundo Pando y nada más.

Para los universitarios, la izquierda puede ser una manera de pensar en los otros...y de pensar con los otros. Felicitaciones pues al Frente de Izquierda Universitaria. Que sea Frente, amplio y abierto, que sea de Izquierda, radical y comprometida, y que sea Universitaria, pensante y crítica....y que apoye al Sindicato de Trabajadores de la PUCP en sus justas demandas, también.

Mientras, yo sigo siendo el mismo padre embobado que mira a su hijo crecer.