5 de marzo de 2008

Estrategias del empresariado

Desde hace unos meses se esta extendiendo una práctica empresarial claramente antisindical. Se trata de lo siguiente, cuando se forma un sindicado clasista, los empresarios inmediatamente forman otro sindicato “amarillo”, llaman a los contratados o estables y los hacen firmar una nómina sindical en las propias oficinas de recursos humanos. Los trabajadores, asustados, firman nomás. Luego, la propia empresa establece un convenio colectivo “trucho” es decir, amañado, pro patronal, por ejemplo en una empresa se ha firmado un convenio que no incorpora incremento salarial y lo peor, es por diez años!!! Como es un sindicato amarillo, obliga a inscribirse a la mayoría, así el convenio colectivo se extiende a todos los trabajadores por lo cual deja sin piso al sindicato clasista.

Estas maniobras son posibles, porque los compañeros que forman un nuevo sindicato se contentan con afiliar al mínimo requerido por ley que es veinte afiliados en una empresa. Como ya hemos dicho, este modelo de sindicato de empresa ya no es el adecuado para defender nuestros derechos y deberíamos aspirar a sindicatos de rama.

Lo que todos debemos tener claro es que un sindicato de empresa solamente podrá ser útil si afilia a la mayoría de los trabajadores: estables y contratados. El otro día conversaba con un compañero que esta formando su sindicato y me contaba lo siguiente:

-Un amigo mío me ha dicho que se forma el sindicato solamente con los estables, por eso no hemos hablado con los contratados…

Eso es completamente falso y un craso error. La ley actual no exige que los afilaidos sean estables. Si solamente organizamos a los estables, formamos sindicatos de 25 o 27 miembros en una empresa donde laboran 300 o 500 trabajadores. Seamos claros, un sindicato pequeño, no sirve para nada. No negocia nada, no defiende a nadie. Todos los que quieran formar un sindicato deben de tener claro que luego de conseguido el registro sindical, es imperativo afiliar a TODOS los trabajadores y trabajadoras que se pueda. Solamente así podremos evitar que la empresa nos arme un sindicato “amarillo”.

El problema con los trabajadores en contratos temporales es que la empresa puede esperar a la cancelación del contrato y no renovarlo, con lo cual deja afuera a los compañeros sindicalistas contratados. Para evitar esto, lo que importa es el número. Es decir, si afiliamos a diez contratados, los ponemos en peligro, pero si afiliamos a 200 contratados es más difícil que prescindan de ellos.

Lo otro es que las limitaciones en la ley, los vacíos y ausencias solamente se van a resolver mediante la negociación colectiva. Aquí hay un debate entre nosotros, que otro día presentaré con mayor detalle, pero básicamente mi opinión es que actualmente es más viable conseguir derechos y ventajas mediante la negociación colectiva que mediante una reforma laboral emanada del legislativo (Parlamento). Ambos medios son difíciles, considerando que el gobierno es claramente de derechas y pro empresarial. Precisamente por eso, es necesario establecer prioridades.

En resumen, afilia a todos y todas, sin distinciones. Solamente un sindicato grande puede defenderte.